La alarma
de las 8:00 AM sonó tan fuerte que despertó a los vecinos. No podía evitarse,
Nicholas tomaba tantas pastillas para el sueño que ya no podía despertarse con
el volumen normal, las pesadillas eran demasiado recurrentes. Tomo su celular
para activar la cafetera, la ducha y la radio.
-“¡Excelente mañana la de este Lunes! El peor
día de la semana si señores. Pero no todo es color gris amigos, porque los
estaremos acompañando durante las próximas cuatro horas, tenemos dos artistas
invitados hoy y mucho, mucho que contar, sigan con nosotros y disfruten de The
Blind Boys of Alabama, I shall not walk alone…”- El piano empezó a sonar
mientras la ducha despejaba sus pensamientos, por unos minutos era solo música.
Que refugio tan grande había encontrado en ella a lo largo de los años.
“Friend of mine,
What can't you spare
I know some times
It gets cold in there”
Cuan viejo se sentía a veces, a la mitad de sus treinta y
dos años, había visto partir a muchos amigos, el amor de su vida por todos los
cielos… Todo valdría la pena en muy poco tiempo, tantos sacrificios rendirían
frutos al fin, en una semana. Ésta vez, ¡esta vez lo lograría! El agua de la
ducha cubría sus lágrimas.
“Beauty that
We left behind
How shall we
Tomorrow find”
Sonaron tres pitidos fuertes,
provenientes de la cocina. Era la señal de que el café estaba listo, y de que
su ducha llegaba a su fin. Se había asegurado de cargar la cafetera la noche
anterior, casi desayunar plástico derretido lo vuelve a uno un poco mas
precavido. Una vez en la cocina preparo todo lo que necesitaba. Apagó la radio.
Aun así no pudo evitar tragarse las tostadas en un minuto y llevarse su taza de
café al ascensor, el jugo podía esperar. ¿Cómo no apresurarse? Habían pasado
tres años desde el desastre en los laboratorios de observación del Desierto
Nórdico. Desde entonces las cosas habían dado muchos giros en todas las
direcciones. Lo primero fue el tiempo para lamentar a los muertos, tras esto el
protocolo y la seguridad se vieron reforzados en gran medida. A pesar de las
trabas impuestas por el gobierno Nórdico, pudo poner en marcha el programa
espacial Vanguardia 2, el mismo les permitiría preparar la primera misión
tripulada hacia La Grieta, otro logro histórico para la humanidad. Solo que no
seria ningún logro conocido. La naturaleza del mismo lo convertía en una misión
clasificada. Quienes tripulasen la primera nave serian voluntarios, nadie
quería tomar el riesgo. Hasta ahora solo un hombre se había ofrecido desde el
comienzo, naturalmente, ese hombre era él.
Teniendo en cuenta lo que había
invertido el corrupto gobierno de Northrend en el programa Vanguardia 1, no fue
tan difícil poner en la mesa el segundo proyecto. Habían elegido el bando
correcto durante la quinta guerra, ahora eran una potencia mundial (tanto militarmente
como científicamente), pero por lo que podía verse a simple vista, no les
gustaba ser el segundo al mando. Al ser la principal fuente de ingresos de la
O.M.I.G y el país anfitrión de la sede central de la misma durante más de
doscientos años, podían volcar algunos intereses egoístas en el cronograma de
la organización, presionando de alguna manera desconocida al presidente de
esta. Al ser el jefe científico, Nicholas tenia acceso a casi toda la
información disponible, entre ella, sobre qué consistía este primer proyecto.
Utilizarían parte de los laboratorios de desarrollo de la organización para
generar no solo satélites cargados de potentes misiles de desintegración, sino
que también planeaban enviar parte de estos junto a naves tripuladas hacia la
orbita del planeta habitable más cercano: Banshee. A poco menos de un año luz
de distancia. Dos pájaros de un tiro, un plan enteramente codicioso sin lugar a
dudas. Si ellos podían jugar la carta de la extorsión, Nicholas también. Logro
convencer al presidente de la organización de que debían, al menos, continuar
con el objetivo original que los había llevado a ser quienes eran, debían
continuar investigando La Grieta. Un “favor” para un viejo amigo, así se
manejaban las cosas en Northrend. Puede que la amenaza de publicar gran parte
de la información ilegal haya sido uno de los principales factores de la
negociación. Así entonces, habiendo ganado dos grandes enemigos, no tenía la
más minima intención de quedarse en este planeta por mucho tiempo. Dos años más
tarde de puro esfuerzo y constante paranoia, los laboratorios, departamentos
para vivienda y campo de despegue habían sido construidos e instalados con
éxito en un pueblo abandonado a 50 kilómetros de cualquier otro lugar habitado.
En una semana seria el lanzamiento, y todo marchaba sospechosamente bien.
El ascensor se detuvo en el
subsuelo y el panel de botones giro completamente. Apoyó su mano en el mismo
para que escanee sus huellas, acto seguido el panel se movió hacia atrás,
mientras tanto del espacio de arriba bajaba lentamente un escáner de retina.
Ninguna medida de seguridad era suficiente. Apoyo su ojo en este y luego la
puerta del ascensor se abrió, mostrando un laboratorio iluminado por luces Led
hasta donde alcanzaba la vista, repleto de cubículos y mesas. Hogar dulce
hogar. No había un alma en el lugar, a Nicholas le encantaba llegar primero y
marcharse último de los laboratorios. Ninguna excusa lo mantendría lejos el
trabajo.
Sin embargo, al mirar con más
atención, pudo ver a alguien sentado en el último cubículo de la derecha.
Preguntándose si estaba equivocado o si su vista lo engañaba, avanzó hacia la
figura de espaldas con cautela, tanteando su confiable arma. Parecía ser una
mujer con sus auriculares puestos, pelo corto y leyendo o… ¿Escribiendo tal
vez? Apoyó su mano sobre el hombro de ella
para llamarle la atención, antes de que pueda pronunciar palabra alguna,
esta giro un poco hacia la derecha, tomando la muñeca y el antebrazo de
Nicholas con firmeza y con la fuerza de mil hombres los lanzo hacia delante. Al
caer sobre la mesa del cubículo rompió el panel delantero con sus piernas, y
con su espalda, el monitor. Todo le daba vueltas, hasta que oyó un grito de
sorpresa;
-“¡DIOS MIO! ¿Cómo puede asustarme de esa manera? Yo… ¡Yo pensé que no
habría nadie aquí hasta dentro de una hora!” - Ayudó a Nicholas a
reincorporarse. Quien, todavía rezagado, no podía creerlo.
-“Me gusta llegar temprano y yo… ¡Un momento! Pero… ¿Pero quien es usted y que hace en este lugar?” – Al verla
con más detalle, notó que era una mujer alta de no más de 30 años y piel
cobriza, sus rasgos eran normales, pero sus ojos de color miel eran la
coincidencia perfecta junto con su cabello castaño claro, por encima de los
hombros. Más allá de eso, lo más destacable y único era la presencia que
demostraba, la seguridad con la que ejecutaba cada acción. Se enderezó
rápidamente, juntando sus piernas y llevando su mano en forma de saludo militar
hacia su frente.
- “Señor, Julia Masters a su servicio, astronauta, ingeniera y piloto.
Segunda voluntaria del programa y encargada del entrenamiento especial bajo
gravedad cero, es un honor.” – La placa en su uniforme de laboratorio nuevo
ciertamente decía Julia Master. La impresión fue absoluta.
- “¡¿Julia Masters, la primera persona en Banshee?! Pensé que alguien tan
importante como usted seria asignada al proyecto Vanguardia 1. El honor es todo
mío.” – Estrechó su mano firmemente.
- “De hecho señor, fue un equipo entero, pero yo pise el planeta primero
claro. Y no, no es así, me rogaron que me uniera, pero no podía aceptar ser
parte de algo como eso nunca en mi vida, me convertí en astronauta para
explorar el espacio, no destruirlo ni colonizarlo. Así que decidí ser parte de
esta importante misión. Descubrir la verdad tras uno de los misterios mas
importantes del espacio ciertamente esta en mi agenda.”– Sonrío levemente,
la emoción en sus ojos podía notarse a kilómetros de distancia.
- “Bienvenida al equipo entonces, en poco tiempo notara que trabajamos
con los miembros mas capacitados que el mundo podría desear. Ahora, discúlpeme
por favor, me sentare un momento. Si no entrenase en el gimnasio de las
instalaciones cada día por medio, creo que me habría quebrado la espalda.” –
Se sentó lentamente, con un dolor visible en su rostro. Julia se sentó a su
lado.
- “Bueno señor, espero que eso sea cierto, porque tiene un duro
entrenamiento por delante” – Dijo, con una sonrisa casi malvada.
- “No quiero ni saberlo, y deje de decirme señor, no se encuentra en el
ejercito ni en Northrend. Nosotros no nos guiamos por formalidades, la organización
es su propio país y su propia autoridad cuando trabaja dentro de sus puertas. Aunque
claro, eso es solo cuando yo estoy al mando, y lo estoy, quiero creer.” – Miro
hacia atrás sospechosamente, la paranoia nunca lo abandonaba por completo. Algunas
noches, juraba que alguien lo seguía a todas partes.
- “¿Que quiere decir con eso?” – Julia parecía realmente intrigada,
incluso, preocupada.
- “Mire, no es conveniente hablar de esto aquí dentro. Solo sepa que no
esta segura.”- Se incorporo y tomo su taza del suelo, el café se había
derramado por todas partes. Al menos el lugar olía bien ahora.
- “Créame, se cuidarme sola, lo lamento de antemano por quien trate de
meterse conmigo. Nadie conoce lo que es estar frente al verdadero peligro hasta
que se enfrenta a una Banshee” – El solo decir la palabra cambio la expresión
de su rostro. Claro, Banshees, la especie de árbol sediento de sangre que se
encuentra en casi todo el planeta, dándole su nombre. Al conocer sus características
uno comprende como lograron dominar la superficie con su presencia; No son
inteligentes ni mucho menos, pero sus raíces son trampas mortales, sus hojas
venenosas, y si uno se acerca demasiado al tronco, este comienza a vibrar
fuertemente generando un sonido parecido al grito de una mujer. Como si fuese
una Banshee del mismísimo folklore, lo que aterrorizaría a cualquiera. Uno o
dos hachazos al tronco hueco lleno de fluidos digestivos y esta fuera, si es
que logras acercarte. El problema es cuando el maldito esta escondido entre los
demás árboles…
-“Nos dijeron que era poco probable que nos encontráramos uno donde
aterrizamos, pero todo el puto planeta es bosque y selva, nadie tenia su hacha
a mano mas que yo, perdí a un gran hombre por la incompetencia de la base. El
colmo es que nos lo habían pedido, que explorásemos un poco mas, nadie quería
salir ahí afuera, créame.”- Parecía realmente enojada, así que Nicholas
solo asintió.
- “Discúlpeme, fue un momento difícil, olvide eso, es clasificado.”- Nicholas
asintió de nuevo.
- “De acuerdo. Argh, creo que mi
espalda necesitara mas descanso que nunca. ¿Cuándo dijo que comenzaba el
entrenamiento? “– La observo preocupado. Hasta que hablo.
- “Ahora que lo menciona, ¡Justo ahora!” – Se paró enérgicamente, tenia su ropa
de entrenamiento debajo de la bata. Por supuesto, se encontraba preparada desde
un principio. Nicholas no puedo evitar su reacción.
- “Mierda.”